Oscar Hector Paco Barrera
LA SOBERANÍA Y LA FALSEDAD DE SU DISCURSO
El concepto de soberanía, entendido tradicionalmente como el poder supremo e independiente de un Estado sobre su territorio y población, suele invocarse en los discursos políticos como un escudo inquebrantable. Sin embargo, en la práctica contemporánea, la vulneración de la soberanía rara vez ocurre mediante las invasiones militares o las declaraciones de guerra del pasado. Hoy en día, las violaciones son mucho más sofisticadas, tanto desde el exterior como desde el interior.

Lo anterior viene a colación por el interés de carácter nacional que se le dió desde palacio nacional, al retiro de la Visa turística del jr. Andy López Beltrán llegando al colmo de considerarlo un ataque político no personal, sino en contra de un movimiento social que gobierna a México.
Un ataque a la SOBERANÍA, es el grito de guerra de quienes arropan el grado de corrupción que alcanzaron los hijos de YSQ, que para variar es una mancha más al tigre del muy mermado prestigio internacional en qué nos mantiene como país, la mentada 4T.
El Resquebrajamiento del Estado sin duda se está dando y en estás condiciones a menudo se olvida que la soberanía reside originariamente en el pueblo. Cuando el Estado falla en su mandato interno, la soberanía se viola desde adentro.
La soberanía interna se fractura cuando el poder central concentra recursos y facultades, asfixiando la autonomía de los estados y muy especialmente, la de los municipios. Al restarles capacidad de gestión y decisión a los ayuntamientos, se debilita el nivel de gobierno más cercano a la gente, violando el pacto federal que da sustento al Estado. La concentración de los recursos públicos, que mantienen en pobreza a estados y municipios, cuando se destinan para crear en el imaginario colectivo que la inversión en obra pública y programas sociales son bondades de la o el presidente, como actualmente sucede; es en si un atentado a la soberanía del pueblo.
La inocultable e indefendible colusión del Estado con el crimen organizado es, quizás, la violación más tangible de la soberanía interna en México, cuando grupos criminales asumen el control territorial, cobran cuotas, secuestran y asesinan, imponen toques de queda y controlan las rutas de transporte, el Estado pierde su característica definitoria de poseer el monopolio del uso legítimo de la fuerza. En esas zonas, el Estado ha dejado de ser soberano.
Finalmente, la soberanía no es un decreto inamovible ni se defiende únicamente envolviéndose en la bandera frente a los discursos extranjeros. Se viola cada vez que se cede el control del territorio a poderes fácticos, cuando se ahoga la autonomía local y, las verdaderas causas sociales y se hace de personajes, leyendas políticas con poderes extra legales.
Concluyo afirmando que el enemigo de nuestra soberanía está dentro, no fuera
