Oscar Hector Paco Barrera
EL 2027 MERECE SER DIFERENTE
Apostarle al error de los gobiernos en turno para crecer, es y ha sido una estrategia tradicional en la competencia electoral mexicana. Siempre se ha jugado está carta y no ha dado resultados. La verdad sea dicha, el hartazgo de una sociedad manipulada y vilipendiada, un día alcanza el tope y apostando todo da el zarpazo, cuál fiera herida y la situación cambia temporalmente. Después como la canción de José Alfredo: “otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos errores”.
El PRI hasta 1968, fue un gobierno todo poderoso. Tuvo en sus primeros 35 años, cosas muy buenas. Entonces la economía de México crecía en el PIB entre el 3 y el 6 por ciento. Las fuentes de empleo eran de permanente crecimiento. Padres de familia y jóvenes empezaron a entender la importancia del estudio universitario y a la par, se esforzaban por desarrollarlo. En esa etapa se dio el crecimiento del liderazgo mexicano, sobre los países latinoamericanos. Solo faltó un equilibrio, la búsqueda de la distribución de la riqueza.
Al paso de los años, creció la pobreza en su más cruel presentación: la pobreza extrema y se dio la gran diferencia con la riqueza entre pocos. La clase media surgió como potencial decisión electoral hábilmente inducida en favor del sistema, tras un buen trato a pequeños productores, empresarios de mediana escala y prestadores de servicio, particularmente a hoteleros y restauranteros.
Después vinieron las devaluaciones, la inflación incontrolable, la falta de dinero y la corrupción notoria, evidente y permitida. Para 1980, el pueblo se cansó, se hastío del abuso y de la burla y el PRI, aplicando el principio de Peter, había ascendido al máximo de su nivel de competencia. La ciudadanía volteó a ver al PAN como esperanza de cambio. Veinte años le costó al PAN, ya fortalecido, derribar al muro que impidia llagar a los Pinos y de allí, a palacio nacional. La decisión de la ciudadanía, un buen trabajo proselitista del PAN y el surgimiento de liderazgos lo habían conseguido. Pero que conste, la voltereta no vino del PAN, se encausó al partido pero la iniciativa y desición fue de la sociedad.

La rebelión del movimiento que después del triunfo presidencial del PAN retomo Andrés Manuel López Obrador, no es original de Morena su partido. La inicio el Ingeniero Cuathemoc Cárdenas como PRD. AMLO con sus mentiras, enconos, intrigas y demás diabluras naturales del personaje perverso, supo revivir el coraje de quienes nunca se sintieron satisfechos con lo logrado democráticamente. Cierto, las malas mañas arrebatadas al sistema priísta, no se archivaron y muchas de ellas fueron aplicadas de nuevo, ahora corregidas y aumentadas.
¿Adónde quiero llegar con el rollo de hoy?. Supongo que a los directivos de partidos políticos no les es simpático las críticas, aunque estás llevan un granito de colaboración para que sean mejores. Los partidos políticos no afines al actual régimen, déjenme decirles que no están ofreciendo al electorado fórmulas que lleven un mensaje por qué ellos, gobernarían distinto a Morena.
El PAN, el PRI, MC y ahora Somos México se manifiestan de vez en cuando como críticos de los hechos, dichos y proyectos del partido oficial, de sus políticos y sus rémoras. Ninguno dice que haría si obtuviera el triunfo en 2027. Cómo remediar las obras faraónicas del mesías del bienestar que van desde aeropuertos, trenes, refinerías, vías de comunicación terrestre, salud pública sin vacunas, médicos y medicamentos y escuelas con becados; pero sin infraestructura muchas de ellas y con maestros engañados, explotados e insuficientes; pero sobre todo con una exorbitante deuda pública que se come el presupuesto nacional y nos lleva a condiciones tan drásticas, como las que vivimos 50 años atrás.
No es cierto que vivimos en un sistema de gobierno articulado bajo un libreto que se llama plan de gobierno y menos aún, sin un proyecto de nación claro y objetivo. Elegimos si, bajo un sistema y entregamos el país a quien resulta ser presidente de la república. El o ella marcarán el destino e impondrá su sello y criterio personal; sin tomar en cuenta si sus caprichos son encaminados al bien común.
Ya, meses antes de iniciado el proceso electoral, empezamos a ver y escuchar a personajes interesados en ser electos, desde regidores o síndicos, presidentes municipales y legisladores. Es más, algunos de los partidos políticos, ofrecen candidaturas como si en el servicio público no fuese básico la vocación para serlo.
En fin, la capirotada del 2027 parece estar bajo la misma receta sin novedades, aún y cuando la despensa ha crecido.
