TRAICIÓN A LA PATRIA…¡¡CRUCIFIQUENLO… CRUCIFIQUENLO!!
* Cachitos de la historia arrancados de diversas fuentes.
En la historia del derecho y la política mexicana el delito de traición a la patria, ha sido un recurso jurídico y político sumamente excepcional. Aunque ha habido decretos parlamentarios, declaraciones políticas de traición y diversas acusaciones en los dos último siglos.

Solo ha existido un juicio penal emblemático que culminó en sentencia condenatoria y ejecución por este delito. El juicio histórico formal se dio contra el Emperador Fernando Maximiliano de Habsburgo y los generales mexicanos Miguel Miramón y Tomás Mejía, esto entre mayo y junio de 1867. Se les juzgó bajo la Ley para Castigar los Delitos contra la Nación, la Paz pública y el Derecho de Gentes (promulgada por Benito Juárez en enero de 1862). Su acusación o carga de culpa fue
servir a una potencia extranjera para atentar contra la independencia y la soberanía de México.
A lo largo de los siglos XIX, XX y XXI han existido otros episodios notables donde se apeló a esta figura, aunque bajo dinámicas procesales distintas: Vámonos a la historia: Agustín de Iturbide en 1824, al regresar de su exilio, el Congreso General Constituyente lo declaró traidor y fuera de la ley por decreto. Fue aprehendido y fusilado en Padilla, Tamaulipas, mediante una decisión del congreso local, sin el desarrollo de un juicio penal ordinario.
¿Cuántos sabían que igual pasó con Vicente Guerrero? El fue el segundo presidente de México, de origen resultado de un mestizaje entre afromexicano e indígena náhuatl. Su frase «La Patria es Primero», es mantra en el Congreso de la Unión. También abolió la esclavitud en 1829. En1831, fue capturado tras la traición del marino Francisco Picaluga, sometido a un consejo de guerra bajo cargos de rebelión y deslealtad a la nación, y fusilado en Cuilápam, ahora de Guerrero en el estado de Oaxaca.
En el México contemporáneo se elimino la pena de muerte en este delito. En 1945, el líder político Carlos A. Madrazo (ex presidente del PRI y muerto en un dudoso avionazo), junto a otros dos diputados fueron procesados bajo acusaciones de traición a la patria y fraude, al imputárseles el cobro ilícito y la venta de permisos a campesinos mexicanos dentro del programa braceros, en el gobierno de Manuel Ávila Camacho. Sin embargo, la Suprema Corte les otorgó el amparo y los cargos por traición a la patria cayeron, por falta de elementos legalmente acreditables. Aún así, estuvo preso en Lecumberri por ocho meses. Me refiero al papá, el hijo es aún un alma en pena en este mundo de vivos… y pendejos.
En la política contemporánea, la Fiscalía General de la República (FGR) ha invocado el delito de traición a la patria (artículo 123 del Código Penal Federal) en expedientes de alto impacto como el de Joaquín Guzmán López (2024). La FGR solicitó una orden de aprehensión fundamentada en la fracción del delito referente a sustraer o privar de la libertad a un ciudadano en territorio nacional, para entregarlo a autoridades o agentes de un gobierno extranjero (Caso del Mayo Zambada). La solicitud fue posteriormente retirada en tribunales, no por exoneración sino por temor al juicio internacional sobre el México narco.
Ahora, con la complacencia y extraña complicidad del PAN nacional y la gobernadora panista Maru Campos, se le aplica este delito a César Jáuregui Moreno el ex fiscal de Chihuahua que fue puesto a disposición federal acusado de deslealtad grave a la nación por presuntamente consentir la participación de agentes extranjeros de inteligencia (CIA), en operativos armados dentro de territorio mexicano.
Vea usted, los dos últimos casos. La traición del chapito Guzmán López al entregar al jefe de jefes del narco mexicano Ismael [mayo] Zambada, resultó ser traicion a la patria–quizás la patria de Rocha Moya y narco políticos que le acompañan–retirada posteriormente por intereses políticos. El otro sospechoso caso, el de César Jauregui Moreno, panista de aquellos forjados por Don Luís H. Álvarez y Pancho Barrios. Es ridículo y confuso el proceso y la aceptación del mismo. Mi punto de vista, es que la traición a la patria a juicio del gobierno de Morena, no es la presencia de la CIA en el operativo; es sin temor a equivocarme la destruccion del mega laboratorio del crimen organizado en Chihuahua y el daño patrimonial al grupo mafioso interesado. Si no fuere así, a Omar García Harfush ya le hubieran dado su paseadita por el cerro de la Campana: el de Querétaro no el de la H.
Ante esto, el PAN aplica la regla del nado de muertito: “calladitos se ven más sonsitos”.
Nada más falta que propongan de verdugos a Rocha Moya, Adán Augusto y Marina de Pilar.
