MIS COMENTARIOS DE HOY

Oscar Hector Paco Barrera

EL IMSS, LA FALSEDAD DEL HUMANISMO MEXICANO

La cuerda reventó por lo más delgado en el IMSS. Fueron los empleados cansados de promesas falsas, carentes no solo de sueldos y prestaciones dignas sino también de instrumentos de trabajo, de insumos necesarios, de equipos e instrumental para la atención de derechohabientes y la expedición de recetas no surtidas, por carecer de los medicamentos indicados. Hartos también de dar la cara a los diarios reclamos en todos los sones de quiénes acuden por atención pronta y digna por los padecimientos y enfermedades, naturales o accidentales.

Los millones de afiliados al IMSS, no fuimos capaces de organizar movimientos de protesta pacífica por lo anterior y han sido los propios empleados del instituto de seguridad social quienes toman calles, se manifiestan ante directivos y políticos incapaces de encontrar la punta de la madeja del hilo a desenmarañar y aplicar medidas correctivas.

Trabajadores y patrones cumplen su parte. Aportan cada uno las cuotas que les corresponde. El IMSS es un organismo, que debe ser administrado en equidad de las exigencias tripartitas. El gobierno federal, secuestró siempre el mando que debiera ser independiente y autónomo, con representación de los tres obligados solidarios.

El IMSS no es del gobierno. Una tercera parte de su gobierno interno es la representación presidencial. Las otras dos son patrones y trabajadores. En 1943, bajo el gobierno de Manuel Ávila Camacho, la salud pública dio el gran paso de proteger al sector productivo organizado, bajo un sistema que fue ejemplo a nivel mundial.

En los vaivenes de la política, el IMSS ha soportado los pellizcos que su presupuesto y a la administración de cuotas patronales y de trabajadores los gobiernos le hicieron como caja chica y fuente de corrupción con cargo a los derechohabientes. La calidad alcanzada en los cuarenta primeros años de su fundación, con institutos adjuntos de investigación pediátrica, gastroenteróloga, cardíaca y de nutrición fue decayendo con la ineficiencia administrativa y el manejo ejecutivo que se concedió a políticos, que según el sistema presidencial exigía para los amigos y comprometidos en campañas políticas.

El acabose sucedió hace ocho años. La visión limitada al poder absoluto de un soñador perverso, autoritario y caprichoso que llegó a la presidencia vía democracia, impuso de inmediato sus condiciones: destruir lo logrado, desaparecer lo que tenía remedio y abanderar la falsa guerra contra la corrupción existente, que ha tenido como resultado el tradicional grito de impotencia: si no puedes contra el enemigo, únete a él. Así es como la corrupción gubernamental ya es casi un decreto y se ha multiplicado.

El IMSS no debe tener tiempos de espera, tampoco el Issste. El mentado humanismo mexicano de discurso vacío, debe pasar al mundo real. La salud no espera, la atiendes o te mueres.

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