Oscar Hector paco Barrera
EN 2027, SONORA SIGUE ESPERANZADO O RETOMA SU DESARROLLO
El reto a vencer en las próximas elecciones, para los opositores al oficialismo dueño de recursos económicos, logísticos, arbitrales, calificadores y jueces sin duda alguna es convencer a nuevos ciudadanos y a la parte grande del ejército de desanimo social que obeso ya, se encuentra en la tercera parte del padrón electoral.

El agandalle de posiciones clave, como la apropiación de la mayoría calificada en el congreso de la Unión, el dominio y colonización de instancias que fueron autónomas e imparciales, la nominación de escritorio (destape, dedazo), la encuesta y la tómbola, han agotado el grado de confianza que alguna vez tuvieron. De ahi Lo que suceda en 2027 seguirá siendo desanimo social, si no se logra el objetivo de arrancar de las garras del poder absoluto, por lo menos algunas posiciones clave que provoquen un importante cambio de rumbo al futuro del país.
Morena no anuncia estrategias que regresen el interés social en la competencia electoral. La percepción de que las encuestas son manipulables o que la tómbola es un filtro para “puros” que terminan siendo subordinados, ha pegado en el entusiasmo de las bases. Si la gente siente que el resultado ya está escrito (el famoso “dedazo” con otro nombre: “corcholatazo”), la participación baja si era voluntario, se sostiene a billetazo si es comprada y el voto se vuelve puramente clientelar o inercial, perdiendo su fuerza transformadora.
En Sonora, la oposición (PAN, PRI, MC) son insulas de presencia electoral ya muy definidas con sus militancia y simpatizantes. Tienen por si solas la capacidad de ganar municipios (+-20% del total de 72), y acumular porcentajes de votación que les den de uno a tres diputados plurinominales. En cambio unidos, pueden convertirse en potencial competencia, en la elección de gobernador (a), sillas legislativas y cabildos municipales.
Para un buen análisis, el reto será identificar si existe alguna figura capaz de romper esa inercia de desánimo o si estamos ante la consolidación de un sistema donde la legitimidad ya no importa tanto como el control de la estructura.
Sonora es quizás para Morena, foco rojo. La unidad de la oposicion a qué convoca Antonio Astiazarán si se logra, pronostica un resultado electoral muy competido. Arrastraría consigo diputaciones locales y federales.
El factor de una posible unidad opositora encabezada por una figura con el perfil del Toño Astiazarán, altera por completo la ecuación por tres razones fundamentales: En política local, una candidatura fuerte a la gubernatura funciona como una locomotora que jala los vagones de las diputaciones locales y federales, esto si la oposición logra esa amalgama en torno al alcalde capitalino que proyecta eficiencia.
Otra razón de peso es la vulnerabilidad en los distritos urbanos. Un resultado muy competido en la gubernatura suele definirse en los centros urbanos como Hermosillo, Cajeme, Guaymas, Nogales, Navojoa y S.L.R.C. Si la oposición logra una unidad real, no solo de membretes sino de estructuras territoriales, la competencia por las diputaciones se vuelve una guerra de fortalezas; en donde el choque de perfiles define entre seguir igual o se apuesta a un cambio.
Finalmente un punto muy importante y que se mantiene oculto entre la llamada “Sociedad Civil” son los grupos sociales y empresariales que suelen apostar al “caballo ganador”, pero también al que garantice paz social. Si en 2027 la competencia electoral se traduce en conflictos y parálisis administrativa en los municipios, el sector privado podría abiertamente inclinar la balanza hacia la oposición, no por ideología, sino por estabilidad.
En Morena en cambio, al agotarse la confianza en los métodos internos, han optado por importar perfiles “ganadores” de otros partidos (PRI, PAN, MC) y los suman en candidaturas endilgadas a sus aliados del PT y PV. Recuerden a David Figueroa, Ely Sallard y Norberto Barraza, por ejemplo; las mismas caras con diferentes colores.
Alfonso Durazo Montaño, no es gobernador que pueda lucir obras trascendentales que le permitan heredar con fácilidad el poder. La suya es la percepción de un gobierno que privilegia la dispersión de recursos directos sobre la infraestructura física es, quizás, el punto más débil de su administración. Al enfocarse en el “presupuesto social más grande de la historia” (como lo presume el discurso oficial), se ha dejado un vacío en la modernización del estado que es difícil de llenar con comunicados.
Hace unos días el gobernador Durazo, jugo con fines electorales la trampa de las cifras globales:
anunció con bombo y platillo un presupuesto de 4,000 millones de pesos para obra pública en 2026, en los 72 municipios. El monto, suena a mucho, pero cuando desglosa la operación, la realidad es otra.
Solo para Hermosillo se proyectan más de 1,400 millones, lo que deja una bolsa muy reducida para el resto de la entidad. Parece que la estrategia es “guardar el resto” para el final. Al anunciar estas obras en 2026, el gobierno busca que el cemento esté fresco cuando lleguen las elecciones de 2027.
Concluyo con la visión de un contraste de narrativas: Gestión vs. Política de Partido. En tanto que en Morena la lucha parece centrada en quién tiene la bendición del centro y se queda con la posición, una propuesta de unidad opositora suele apostar por la narrativa de la “solución local”. El discurso de la gestión de resultados que Astiazarán Gutiérrez ha logrado, en Sonora, donde el municipalismo tiene raíces fuertes y el electorado es históricamente crítico, puede ser la diferencia.
