Bulmaro Pacheco.
La historia nacional registra fracturas políticas importantes que nunca
pudieron restañarse y menos repararse con el tiempo.
Pienso que una de las más importantes fue la del pleito y las
diferencias entre Lázaro Cárdenas y Plutarco Elías Calles.
Calles impulsó en definitiva a Cárdenas a la candidatura presidencial
del PNR a finales de 1933. El rompimiento vendría en 1936, ya con
Cárdenas como presidente y Calles como expresidente.
Nunca volvieron a tener contacto. Irónicamente, murieron el mismo
día (un 19 de octubre): Calles en 1945, Cárdenas en 1970.
En 1964, en entrevista periodística, Cárdenas diría de Calles: “El
señor general Calles ha sido uno de los más grandes mexicanos.
Como jefe militar no fue ni remotamente mediocre, sino que tuvo
ocasiones numerosas de probar su valía… En Naco y en Agua Prieta,
donde yo me incorporé a su mando, demostró cualidades militares
indudables. Pero lo esencial en él era el sentido social tan profundo,
tan revolucionario. Fue un mexicano, te repito, y un estadista. Si has
hecho maliciosa la pregunta, la contesto de todos modos. Los
problemas entre los hombres son hijos de las circunstancias. Pero
Plutarco Elías Calles merece la gratitud de todos nosotros los
mexicanos” (entrevista a R. Blanco Moheno, revista Siempre!).
Carlos Armando Biébrich nunca volvió a tener una relación personal
con el expresidente Luis Echeverría, su promotor principal. Al quiebre
observado a partir del 25 de octubre de 1975, cuando el gobernador
de Sonora presentó su renuncia, le siguieron tensiones políticas y
jurídicas que llegaron hasta la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, que absolvió años después al exgobernador de los delitos
que le imputaron. Los gobiernos del PRI que le siguieron a Echeverría
reactivaron políticamente al exgobernador, que fue incluso diputado
federal y subsecretario del Trabajo.
Colaboradores cercanos de Biébrich afirmaban que el expresidente
Echeverría, a cada rato, mandaba mensajes para llamar al diálogo al
exgobernador: “No me quiero morir sin antes darle un abrazo a Carlos
Armando”, decían de los mensajes del expresidente.
El encuentro nunca se dio por la negativa y las resistencias del
exgobernador. Carlos Armando, que había nacido un 19 de
noviembre de 1939, murió de covid el 14 de enero del 2021 (apenas
rebasados los 81 años), y Luis Echeverría, que nació un 17 de enero
de 1922, murió un 8 de julio del 2022, apenas pasados los 100 años.
Cada uno de ellos se llevó a la tumba las razones y los secretos del
conflicto en el que se vieron inmersos a partir de 1975.
Dice Carlos Macías, uno de los biógrafos de Plutarco Elías Calles,
que este nunca perdonó a Cesáreo Soriano, el exgobernador
encargado del despacho que le tocó firmar la Constitución de Sonora
de 1917, en Magdalena.
Soriano y Calles hicieron política revolucionaria en el norte del estado,
uno como comerciante y el otro como ferrocarrilero, y siempre
actuaron en equipo, primero apoyando a Maytorena contra Huerta, y
después a Carranza. Hicieron política en Fronteras y en Agua Prieta,
donde ambos fueron comisarios.
Tanta era su cercanía y su confianza que, cuando Elías Calles
solicitaba licencia como gobernador de Sonora, Soriano, en su
calidad de diputado local, lo sustituía temporalmente en el cargo.
Posteriormente, Calles escuchó acusaciones graves contra Soriano
de parte de vecinos del sur del estado, que lo acusaron de recibir
miles de dólares para autorizar juegos de azar en Navojoa y
Huatabampo. Calles lo sacó del gobierno y lo instó a que se fuera del
estado, so pena de procesarlo si se quedaba en la entidad.
Años después, en mayo de 1923, Soriano le escribe a Calles desde
Douglas, Arizona, para expresarle: “No me dirijo al C. Ministro de
Gobernación, el hombre fuerte de México (sic), sino al antiguo
correligionario y amigo, a quien, si lo he ofendido, le ruego se sirva
perdonarme y olvidar lo pasado. En nombre de nuestra antigua
amistad y confiando en que el tiempo haya borrado cualquier vestigio
de rencor o susceptibilidad, le ofrezco mis servicios en la capacidad
que usted tenga a bien utilizarlos”. Calles nunca le contestó.
Diferencias —producto de las circunstancias, diría Cárdenas—
siempre han existido y seguirán existiendo. Lo penoso es que se
estimulen desde el poder, que se busque dividir para conservar el
poder y se pretenda crear conflictos donde no existen.
Las recientes críticas y señalamientos por las reuniones del
expresidente de México Vicente Fox con la dirigencia nacional del
PRI; la reacción legítima de la vieja guardia del Partido Acción
Nacional, motivada por la detención controvertida de Ernesto Ruffo,
exgobernador de Baja California; los excesos contra el nuevo partido
político “Somos” de parte de la autoridad electoral; los destapes
prematuros de candidatos a gobiernos estatales por el partido
Morena; las estrategias para dividir a los partidos adversarios
mediante la cooptación de cuadros políticos hacia el oficialismo; los
actos anticipados de campaña de los candidatos del oficialismo; y el
entreguismo del Instituto Nacional Electoral, han creado un clima
político tenso que se puede reflejar en conflictos y movilizaciones en
el recién inaugurado proceso electoral 2027.
Faltan todavía los procesos internos en los partidos políticos para
seleccionar a sus candidatos, mientras que en Morena, y con otro
nombre, tendrán sus candidatos a gobernadores ocho meses antes
de la elección (octubre-junio). Y ya se sabe de dónde saldrán los
recursos para sus campañas y los apoyos para sus movilizaciones.
Desde el oficialismo se combate también la posibilidad de alianzas de
los partidos adversarios ante el temor de perder la mayoría calificada
en la Cámara de Diputados al Congreso de la Unión.
Que nos sirvan las lecciones de la historia reciente para evitar las
rupturas y los conflictos que se pueden tornar irreconciliables.
Presumimos de un régimen democrático, pero hemos regresado a los
tiempos de la inequidad y de los arbitrajes políticos parciales de
autoridades electorales visiblemente entregadas al poder oficial.
Nadie aspira a que los conflictos políticos se resuelvan en las calles o
mediante la violencia, como antes. La presente generación aprendió
muy bien la lección histórica de las luchas y las tensiones, así como la
de los conflictos callejeros y la violencia. Cuidado con eso.
bulmarop@gmail.com
