Bulmaro Pacheco.
Aprecio a Dante Delgado Rannauro, un amigo muy querido desde que
juntos trabajamos en la SEP a principios de los años ochenta del siglo
pasado, bajo la dirección de don Fernando Solana Morales y Fernando
Elías Calles.

Muy joven él, fui testigo de sus enormes esfuerzos por lograr la
candidatura a la alcaldía de su natal Córdoba, Veracruz. Coincidimos
posteriormente como diputados federales en la LIII Legislatura y nunca
interrumpimos la comunicación cuando nuestras carreras en el servicio
público tomaron diferentes derroteros, tanto en la administración pública
federal como en el servicio exterior mexicano: él en Veracruz y yo en
Sonora.

Fui testigo también de sus enormes esfuerzos por crear un nuevo partido
político nacional: Convergencia por la Democracia, registrado en 1999 y
convertido en Movimiento Ciudadano en 2011.
La amistad ha seguido y la comunicación también. Hemos combinado
experiencias y vivencias, caídas y levantadas y, cada vez que nos
encontramos, hacemos gala de nuestra amistad ininterrumpida, que ha
tenido como base el respeto a las coincidencias políticas y a la diferente
forma de pensar de ambos en ideas, enfoques, opiniones e
interpretaciones acerca de la realidad mexicana.
La crítica ha estado siempre presente y el interminable debate político
también, siempre con respeto y buen nivel.
Como partido, Convergencia por la Democracia hizo su debut electoral en
la elección presidencial del año 2000, apoyando a la llamada Alianza por
México, cuyo candidato fue Cuauhtémoc Cárdenas. Esa alianza la
integraron PRD, PT, PAS, PSN y CD y entre todos, lograron el 16.64% de
la votación.
En 2006 fueron de nuevo en alianza, ahora con Andrés Manuel López
Obrador como candidato presidencial, en la llamada Coalición por el Bien
de Todos (PRD,PT,Convergencia), logrando un 35.33% y quedando a solo
256 mil votos del primer lugar.
En 2012 volvieron a participar con López Obrador como candidato del
llamado Movimiento Progresista, junto con el PRD y el PT, ahora como
Movimiento Ciudadano, logrando un 31.59% de la votación —en el
segundo lugar— de la elección, superando a la candidata del PAN,
Josefina Vázquez Mota.
En 2018 hicieron alianza en Por México al Frente, ahora con Ricardo
Anaya, junto con los partidos PAN, PRD y MC, logrando el 22.27% de la
votación y quedando en segundo lugar. Esa elección la ganó López
Obrador en alianza con Morena, el Partido del Trabajo y Encuentro Social.
En 2024, Movimiento Ciudadano tuvo por primera vez candidato propio y
ya sin alianzas. Su dirigente nacional, Jorge Álvarez Máynez, logró para su
partido 6.2 millones de votos, es decir, un 10.32% del total, dando lugar a
una buena cantidad de legisladores locales y federales. Ganó también las
gubernaturas de Jalisco —que refrendó— y Nuevo León.
Ahora se preparan para la elección de 2027, donde Delgado asegura que
ganarán cinco de las 17 gubernaturas que estarán en juego, así como una
cifra cercana a 10 capitales estatales.
En Sonora, el partido Movimiento Ciudadano enfrenta actualmente una de
sus recurrentes crisis, derivadas de la —también recurrente—
improvisación de sus cuadros políticos.
Esa tendencia que tienen de jalar aspirantes y candidatos de otros
partidos, que ellos aseguran les podría redituar en abultadas cifras
electorales, no ha dejado de ser una quimera en la entidad, sobre todo en
materia de resultados.
Ninguno de los cuadros cooptados con anterioridad ha hecho antigüedad
en el partido de Dante Delgado. Llegan, participan, son candidatos, al rato
son regidores o diputados locales y después se retiran del partido. Casi
ninguno ha calentado asiento en las filas del partido. ¿A qué se debe?
Así sucedió, por ejemplo, con el exdiputado federal del PAN y alcalde de
Agua Prieta,David Figueroa que fue candidato en Hermosillo. Logró una
regiduría y no tardó en emigrar al partido Morena; ahora es un militante
destacado del Partido Verde Ecologista.
La expresidenta municipal de Hermosillo, de origen panista, Dolores del
Río, fungió inclusive como dirigente estatal y diputada local de MC. Aspiró
en 2021 a ser candidata al gobierno estatal y MC optó por el empresario
Ricardo Bours Castelo.
Del Río dejó las filas de MC y se sumó al equipo de Alfonso Durazo en
Morena. Ya en el gobierno de Durazo fue secretaria de Seguridad,
candidata a la alcaldía de Hermosillo y contralora estatal. Ahora está
anotada entre los seis aspirantes al gobierno estatal.
Ricardo Bours abandonó la candidatura estatal y anunció su alianza con el
entonces candidato de la alianza PRI-PAN, Ernesto Gándara Camou. MC
se quedó sin candidato en 2021.
Otras defecciones importantes han sido las de Joaquín Navarro, en
Álamos; los Valenzuela de Etchojoa; Marcos Ulloa —ex PRI, ahora PT— yManuel Villegas —ex PAN, después MC—, de Guaymas; Felipe Gutiérrez
—ex PRI—, en Navojoa, quienes por diversas razones han dejado el
partido y se han sumado a otras fuerzas.
El más reciente caso de renuncia al partido y a su militancia ha sido el de
la coordinadora estatal, Natalia Rivera Grijalva, por no estar de acuerdo
con la posibilidad de que MC postule como candidato a la alcaldía de
Hermosillo en 2027 al exalcalde panista (2012-2015) Alejandro López
Caballero..
Aquí es donde la dirigencia nacional de MC debe poner toda la atención
ante la permanente inestabilidad de sus cuadros y el desencanto de su
militancia, que poco alcanza a comprender la naturaleza de las decisiones
de carácter nacional con impacto en lo local.
En MC se repiten vicios que antes caracterizaron al PRI, al PAN y al PRD,
y que ahora están arraigados en Morena. De ahí debería ese partido sacar
experiencias para evitar ingratas sorpresas.
Porque la militancia se pregunta: ¿Vale la pena trabajar un buen tiempo en
el partido, formando cuadros y alentando expectativas políticas en la
militancia decidida, para que en cualquier momento les salgan con que las
candidaturas importantes tienen como origen las negociaciones cupulares
a nombre de la rentabilidad electoral? Y lo peor con gente que llega
exigiendo derechos sin hacer cola y en primera fila.
Trabajar duro políticamente, ¿para qué? Matarse recorriendo los caminos
del estado para organizar las estructuras partidistas en cada uno de los
municipios, ¿para qué? ¿Para que las relaciones públicas sustituyan a la
política, dejando con un palmo de narices a la militancia que realmente se
hace ilusiones de procedimientos democráticos hacia el interior de los
partidos? ¿Bastará con que un aspirante de otro partido les diga que ya se
bañó en el Ganges y se purificó políticamente para desplazar a los cuadros
que realmente trabajan para el partido naranja?
Antes criticábamos a los partidos “cachavotos”; ahora, a los partidos
“cachatodo”, que en un afán de subir sus niveles de votación dejan de lado
los principios y convicciones, depositándolo todo en un malentendido
pragmatismo político que tiende a rebasarlos.
La crisis de Movimiento Ciudadano en Sonora se ahonda porque tampoco
cuentan con una candidatura al gobierno estatal que realmente arrastre y
emocione a las mayorías y, al parecer, ya no tendrán tiempo para
construirla e impulsarla. Todo partido político —que no sea vendetta ni
franquicia rentada— siempre será muy útil para México. Ojalá que la
reciente crisis en Sonora haga reflexionar a la dirigencia nacional de MC.
bulmarop@gmail.com
