Bulmaro Pacheco.
Mujeres valiosas en Huatabampo han existido siempre, no
necesariamente en la actividad política, sino en lo social, en el
liderazgo obrero, en la medicina y en el magisterio, en el ambiente
campesino, agrario y de clases medias, en la iniciativa privada y en
las labores altruistas. Sin embargo, sigue siendo un misterio el porqué
Huatabampo, a 128 años de la creación del municipio, nunca ha
tenido una presidenta municipal.
A Huatabampo se le han adelantado en esa materia municipios como
Navojoa, Benito Juárez, Yécora, Álamos, Quiriego, Tubutama, San
Javier, Onavas, Guaymas, Hermosillo y Magdalena, entre otros.
Desde que se creó el distrito local en 1970, solo ha tenido diputadas
suplentes como Beatriz Palafox en 1988, Dalia Valenzuela en 2000,
Elsa Margarita Gómez Retes en 2003, Maribel Escalante Gámez en
2006, y propietarias de representación proporcional: Gorgonia Rosas
López en 2009, Shirley Vásquez Romero en 2012, Hilda Alcira Chang
Valenzuela en 2012 y Sagrario Montaño en 2021.
Solo cuatro mujeres han sido síndicas del Ayuntamiento: la nieta del
exalcalde Antonio Encinas, Yolanda Encinas Horta, Oralia Palomares
de la colonia Unión, María de los Angeles Velásquez y Maria
Antonieta Gutiérrez Verdugo de la sección 28 del Sindicato de
maestros (SNTE).
Ha habido, eso sí, regidoras del ayuntamiento y solo una diputada
federal: Shirley Vásquez Romero por el Partido del Trabajo, del 2021
al 2024. Pero de que hay y ha habido mujeres valiosas, siempre, es
una verdad que no admite mayor discusión: Luz Otero Pablos (que
rescató del fusilamiento a Ricardo Topete Almada), Rosario Sañudo,
Rosa Emma Love Mendívil, Irma Guerra Paredes, Eloísa Guerra
Paredes, Eudelia Verdugo, Rosa Quintana,Luz Esther Leyva Reyes,
Juana y Elvira Morales Valenzuela, María Velarde, Lucrecia Moreno,
Carolina Valenzuela,Candelaria Acosta y las hermanas Murillo
Talamante.
Doña Ernestina Murillo va a cumplir 99 años el próximo 25 de
noviembre; nació en 1927. Luce firme y bien como siempre, sin
mayores alteraciones. Recuerda muy bien imágenes y nombres con
un sentimiento de cierta nostalgia por lugares y personas.
Lo primero que uno se pregunta es cómo le han hecho ellas para
alcanzar esos niveles de longevidad y durar tanto en la vida, a pesar
de haber carecido de cosas elementales en el Huatabampo de los
años 20 del siglo pasado, cuando nacieron. Tres factores, afirman los
expertos para explicar la longevidad de éstas personas; la
alimentación, la limpieza y la actividad física.
Un Huatabampo de los años veinte del siglo pasado, con apenas dos
escuelas de nivel elemental, sin agua potable —agua del bacerán— y
sin electricidad, con las calles de tierra apenas trazadas en manzanas
con terrenos de 20 por 50 metros (mil metros cuadrados), definidas a
finales del siglo XIX por la Secretaría Federal de Fomento para dar
vida a un nuevo pueblo, ubicado ya en una zona alta de terrenos
inaccesibles para las bravas aguas derivadas de las constantes
crecientes del Río Mayo, que por años destruyeron sembradíos,
viviendas y poblaciones enteras situadas en sus márgenes. También
enfrentando epidemias y enfermedades endémicas como la
tuberculosis, la lepra, la tos ferina y la poliomielitis, entre otras.
La hermana de Ernestina, Consuelo, nacida un 14 de febrero de
1925, murió el 28 de octubre de 2015 a los 90 años.
Ambas fueron becarias de los programas de gobierno del presidente
Lázaro Cárdenas en materia de educación —ante la urgencia de
alfabetizadores— cuando México y Sonora observaban un
analfabetismo superior al 80% de la población y urgía preparar
profesores aun sin terminar los estudios de primaria.
Ambas, Ernestina y Consuelo, estudiaron como internas en la
Escuela Normal Rural de Camichín, (creada en 1930), ubicada en la
exhacienda del mismo nombre —por la abundancia del árbol de
camichín—, localizada en el municipio de Zacualco de Torres, en
Jalisco. Fue una institución histórica. La escuela fue posteriormente
clausurada y su legado, junto con su matrícula, pasó a conformar la
Escuela Normal Rural de Jalisco —posteriormente ubicada en
Nayarit—, y su sucesora espiritual en el estado: la Escuela Normal
Rural “Miguel Hidalgo”, ubicada en Atequiza Jalisco actualmente en
funciones y se encuentra a 30 kilómetros al sureste de Guadalajara ya 16 kilómetros del lago de Chapala, dentro del municipio de
Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco.
Ernestina y Consuelo que recibían dos pesos semanales (PRE
partida de recreación) como ayuda regresaron a Huatabampo en los
tiempos del gobernador Anselmo Macías. Ernestina fue comisionada
a labores de alfabetización en escuelas primarias de Moroncárit
—casa del moro— y Navovaxia —nopal lavado—.
Consuelo fue comisionada al Júpare, El Etchoropo y El Caro. También
a Agiabampo —guásima en el agua— y Bachantahui —pecho de
pato.
Consuelo se casó en 1945 con Jesús Manuel Arana Castro —hijo de
José Arana Vega y Francisca Castro—, de Agiabampo, y procrearon
a Norma (1950), Hermelicia (1952), Consuelo(1953), Jesús Manuel
(1955), Humberto (1956), José Trinidad(1958), Francisca (1959),
Marco Antonio (1961), Rosina (1963), Dalia (1965) y Ernestina(1968).
La familia de Consuelo se asentó primero en Bachantahui y después
en la colonia Unión. Manejó el negocio de molino de nixtamal y
abarrotes, y la enfermería empírica en el ambiente indígena; reinició
después su carrera magisterial en Querobabi. Se jubiló en Hermosillo.
Perdió dos hijos en la lucha revolucionaria de los setenta de la
llamada “guerra sucia”, , Jesús y Marcos. Fue de las mejores amigas
de la luchadora social Rosario Ibarra de Piedra. Murió en 2015 y sus
restos descansan en Hermosillo.
En 1947, Ernestina se casó con el agricultor Óscar Urrea Román, de
la población de Acamaya, Álamos, y procrearon a siete hijos: Óscar
(1948), Mario (1949), Adán (1951), Héctor (1952), César (1953), Rosa
Elena (1958) y Rubén (1960).
Tanto Urrea Román como Rodolfo Rosas Ibarra fueron elegidos y
convocados a dialogar con Norman Bourlag (posteriormente Premio
Nóbel de la Paz) en el Valle del Yaqui para explicarle sus éxitos como
agricultores en la siembra de maíz, trigo y algodón y sus iniciativas
para tecnificar la agricultura.
En 1949, el matrimonio Urrea Murillo instaló su vivienda en la recién
creada colonia 14 de Enero. Durante buen tiempo, su casa fue la
única que tenía llave de agua potable.
Eran interminables las colas de vecinos que iban con baldes y
cubetas a acarrear agua de esa casa. Tiempos de devastación,
acababa de pasar la creciente del Río Mayo que arrasó con parte de
las áreas urbanas de Huatabampo, lo que obligó a las autoridades a
trasladar asentamientos humanos a la recién formada colonia 14 de
Enero, por la fecha en que el fenómeno meteorológico arrasó una
parte de Huatabampo.
Era una casa amplia y accesible donde —entre otras cosas—se podía
encontrar una colecciones completas de las revistas Siempre! Y
Jueves de Excelsior.
Ernestina y Consuelo, ambas hermanas serían beneficiarias —por
sus orígenes sociales y su aplicación a la educación— del reparto
agrario que creó el ejido La Unión (Ernestina con 13.5 Hectáreas y
Consuelo con 13) asentado en los terrenos que antaño fueron
propiedad del revolucionario Benjamín Hill —exsíndico de Navojoa en
el porfirismo— y pariente cercano del general Álvaro Obregón Salido.
Con los ejemplos anteriores vemos que Mujeres valiosas las hay y ha
habido en Huatabampo sin duda. Para —ejemplo bastan estas dos
muestras de luchadoras de la comunidad— que con todo y las
carencias y limitaciones de su tiempo salieron adelante, nunca se
arredraron y aportaron a su comunidad. Honor a quien honor merece.
bulmarop@gmail.com
